La revuelta de los Banlieusards

A MODO DE PROLOGO Papá, he quemado tu coche y tu mezquita. «¡Maldecidos! ¡Maldecidos! ¡Maldecidos! Mi cabeza de halcón picotea los ojos de Jesús mientras pende de la cruz. Bato mis alas ante el rostro de Mahoma y le dejo ciego. Con mis garras arranco la carne del hindú, del budista y de todo aquelSeguir leyendo «La revuelta de los Banlieusards»